
“Donde el Sáhara termina y el Sudán comienza, sobre el codo del Níger, se halla la ciudad santa de Tombuctú, en la cual, hasta 1900, no habían penetrado más de tres o cuatro europeos. Fue en tiempos una urbe gigante y sabia, por la cual peleaban una y otra vez los pueblos del desierto y los reyes tropicales. Pues bien: allí viven desde hace casi cuatro siglos nuestros parientes. A fines del siglo XVI, un sultán de Marruecos quiso lo que parecía imposible: arrebatar Tombuctú a los tuareg. Para ello contrató gran número de españoles armados con armas de fuego, las primeras que aparecían en este fondo africano. Los soldados españoles ganaron la batalla más grande que nuestra raza ha logrado del otro lado del Estrecho, y, victoriosos, se avecindaron en Tombuctú, tomaron mujeres del país y crearon estirpes que aún perduran. Orgullosos de su origen hispano, conservaron una exquisita disciplina aristocrática, y aún representan sus familias los núcleos nobles del país. ¿Por qué, por qué no hemos ido a visitar a estos ruma del Níger, nuestros nobles parientes?”
El Sol, 12 de Marzo de 1924. José Ortega y Gasset
El Sol, 12 de Marzo de 1924. José Ortega y Gasset
1 comentarios:
Saludos
Un inciso. Tomboctú no estaba en manos de los tuareg sino de los songayes.
Por otro lado, completamente de acuerdo. Los moriscos eran peninsulares de raza. Las docenas de miles de beréberes que llegaron en el siglo VIII se habían fundido con los andalusíes, de forma que en el siglo X, cuando llegó otra oleada de beréberes, no pudieron distinguir entre los andalusíes a los descendientes de los beréberes llegados dos siglos antes, a no ser que se mostrasen los árboles genealógicos.
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